La Política Agraria Común (PAC) es un instrumento indispensable para muchos agricultores castellano manchegos, que necesitan de sus ayudas y subvenciones para digitalizar su actividad o internacionalizar sus productos durante este 2021.

Este es el primero de dos años de transición hacia una nueva PAC, que comenzará a aplicarse en 2023 y llegará hasta el cierre del ejercicio en 2027. De ahí viene la importancia de comprender qué retos y cambios van a afrontar los agricultores y ganaderos de la región a partir de ahora.

El plazo para solicitar la PAC es del 1 de febrero al 15 de mayo, pero los abonos no llegarán hasta el 16 de octubre, en forma de anticipos, o a partir del 1 de diciembre, con el resto del saldo. Alberto Marcilla, director de Banca Rural de Globalcaja, te cuenta todo lo que debes saber sobre los cambios que se avecinan en los próximos años.

La PAC del presente: caminando hacia el futuro

“Este año contamos con una PAC con presupuesto nuevo, pero con reglas de juego viejas”, afirma Marcilla. El grueso de los cambios llegará en 2023, con todo lo relativo a derechos históricos, los techos, suelos, los ecoesquemas y la gran incógnita: identificar al destinatario de las ayudas mediante la definición del agricultor genuino.

Entre las principales novedades que tiene la PAC de estos dos años de transición está la modificación del valor de los derechos de pago básico. “En este 2021 y en 2022 se realizará una aceleración en el proceso de convergencia, con el objetivo de que dos agricultores que realizan una actividad igual en la misma región reciban la misma cuantía de pago básico, que es la principal ayuda a la renta de los productores”. El objetivo consiste en aproximar el importe del valor de los derechos individuales de pago básico dentro de cada región productiva para conseguir un buen ajuste territorial. De esta forma, en el 2021, el valor mínimo por región alcanzará el 70% del valor medio regional y en 2022 se ha propuesto que los derechos alcancen, al menos, el 80% del valor medio regional.

La consecuencia es que, aquellos que vean reducido el valor de sus derechos de pago básico por aplicación de la convergencia, también verán disminuido su pago verde, en tanto que este es un porcentaje cercano al 52% del pago básico.

La segunda medida consiste en el establecimiento de mayores exigencias para la acreditación de actividades agrarias en pastos comunales de titularidad pública: “La actividad de pastoreo sólo será admisible si se realiza con animales de la propia explotación, salvo que la comunidad autónoma autorice a declarar siega”.

En el caso de los agricultores activos, como tercera regla, se tendrán en cuenta los ingresos agrarios no solo del ejercicio anterior sino también de los dos ejercicios previos. De esta forma, los beneficiarios que, como consecuencia de la pandemia, no hayan tenido los ingresos habituales y no lleguen a los exigidos para responder a la definición de agricultor activo no se verán perjudicados.

En cuarto lugar, referente a la ayuda acoplada a las legumbres de calidad, sólo serán admisibles las denominaciones de calidad que están reconocidas a nivel europeo: DOP, IGP y Agricultura Ecológica. Además, se prohíbe la recolección mecánica nocturna en los cultivos permanentes de plantaciones intensivas en setos de porte alto, con el fin de proteger a las aves durante la época de cría y reproducción.

En las plantaciones de olivar realizadas a partir de 2010 es necesario declarar la variedad y el año de plantación cuando los recintos superen las 0,1 hectáreas. En los cultivos permanentes se debe indicar el tipo de cobertura del terreno y las actividades de mantenimiento que se realizan en el mismo.

En el terreno de la ganadería, los animales con derecho al cobro de la ayuda serán aquellos animales elegibles que estén presentes en la explotación a una determinada fecha, o los que consten en la última declaración censal del ganadero. De esta forma, se pretende incentivar el acceso de los jóvenes ganaderos al campo y de aquellos que comienzan su actividad y presentan la solicitud única por primera vez.

La PAC del 2023: la definición del agricultor genuino

La nueva reforma contará con unos fondos de 47.000 millones de euros para España que se distribuirán como Ayuda Básica a la Renta en el 60% de los pagos directos, incluyendo la actual política verde, y como aumento de medidas medioambientales en el 40% restante. Aquí se incluyen los pagos para los ecoesquemas, proponiendo medidas más estrictas en materia medioambiental y a las que se destinará entre un 20% y un 30% del montante.

“Seguimos buscando el sujeto del predicado”, sostiene Marcilla. Desde el Consejo se plantea una modificación de la definición de agricultor genuino en la que se excluya a quienes no tengan la agricultura o ganadería como actividad principal. Así, en la futura PAC, el agricultor genuino sería el beneficiario de las ayudas y el Ministerio de Agricultura ha propuesto que esta figura corresponda con aquellos cuyos ingresos agrarios sean un determinado porcentaje de sus ingresos totales, como un 20%, un 25% o un 30%.

Otra muestra de los cambios que están por venir es que el Mapa propone el establecimiento de un umbral de pagos directos de 2.000 € (10 ha por 200 €/h.) para atender la pluriactividad de los pequeños agricultores en su relación con la importancia social que tienen en el medio rural. Por debajo de él, los agricultores estarán exentos de la comprobación del agricultor genuino.

La propuesta de los ministros contempla la limitación de las ayudas a los 100.000 euros por explotación, previa deducción de gastos por empleo agrícola con recortes progresivos a partir de los 65.000 euros.

La digitalización, la gestión masiva de datos y el empleo de tecnología y de inteligencia artificial van a permitir mejorar la eficiencia y la rentabilidad a los agricultores, lo que será un gran incentivo para superar los retos de la nueva PAC. El cambio de una política agraria a una política agroalimentaria tendrá sentido siempre que el consumidor final prefiera los productos sostenibles, equilibre la cadena, evite la deslocalización y promueva el relevo generacional, pues esto significará que la agricultura es sostenible, social, económica y medioambiental.

La PAC y la agricultura, una apuesta por el Pacto Verde Europeo

“La agricultura es un sector que se ha reinventado una y mil veces, y hoy en día es mucho más moderno, competitivo, innovador, exportador, orientado a mercado, generador de riqueza, vertebrador del territorio y conservador del medio rural”, concluye Marcilla. La incorporación de la tecnología y el papel de los ecoesquemas de la PAC ha permitido que alcance un nivel extraordinario de competitividad y de especialización.

Estos ecoesquemas son instrumentos clave en la lucha contra el cambio climático y la apuesta por la biodiversidad, porque proponen un nuevo régimen de pago medioambiental a través de un incentivo a agricultores y ganaderos para que desarrollen sus explotaciones cuidando del clima y del medioambiente. Este instrumento beneficia a la agricultura, que juega un gran papel en los planes de las Estrategias de Biodiversidad 2030 y De la granja a la mesa, dentro de los objetivos del Pacto Verde Europeo, que son:

  • Disminuir un 10% la superficie agraria útil.
  • Aumentar hasta el 25% la superficie de los cultivos ecológicos.
  • Reducir un 50% el uso de fitosanitarios y un 20% el de fertilizantes.
  • Reducir a la mitad el uso de antibióticos.

Desde el 1 de febrero, y en principio, hasta el 30 de abril, Globalcaja pone todos sus recursos para orientar a agricultores y ganaderos en la tramitación de la PAC 2021. La entidad acompaña a los agricultores durante todo el camino y les ofrece la app Globalcampo, una solución integral para gestionar sus explotaciones que además les proporciona una comunicación fluida y un asesoramiento completo con profesionales especializados en el medio rural.

Source: globalcampo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *